enero 2026

EAPN Andalucía celebra la aprobación de la regularización extraordinaria de personas migrantes como medida clave para garantizar derechos y combatir la pobreza

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EAPN Andalucía se une a sus entidades miembro, EAPN España y a todo el conjunto del Tercer Sector de Acción Social para valorar de forma muy positiva la futura aprobación del Real Decreto que establecerá una regularización extraordinaria de personas extranjeras en situación administrativa irregular en España.

Se trata de una medida largamente reclamada por la sociedad civil organizada y respaldada por más de 700.000 firmas a través de la Iniciativa Legislativa Popular impulsada por el movimiento Regularización Ya. Su aprobación supone un avance fundamental en la garantía de derechos, la inclusión social y la lucha contra la pobreza, y pone de manifiesto la capacidad de incidencia del Tercer Sector cuando actúa de forma coordinada.

Desde EAPN Andalucía se subraya que la irregularidad administrativa constituye uno de los principales factores de exclusión social, al limitar gravemente el acceso al empleo con derechos, a la vivienda, a la protección social, a la educación y a la atención sanitaria. Esta situación empuja a miles de personas a la economía informal, a la precariedad laboral y a contextos de inseguridad residencial persistente.

Pobreza, migración y desigualdad estructural

Según el XV Informe El Estado de la Pobreza de EAPN, el 25,8 % de la población en España —más de 12,5 millones de personas— se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. En el caso de las personas de nacionalidad extracomunitaria, esta tasa supera el 50 %, más del doble que la registrada entre la población de nacionalidad española.

No obstante, la Red recuerda que la pobreza no es consecuencia del hecho migratorio en sí. De hecho, más del 70 % de las personas en situación de pobreza en España son de nacionalidad española. Las elevadas tasas que afectan a la población migrante responden a barreras estructurales, a la falta de acceso efectivo a derechos y a situaciones de discriminación que condicionan las trayectorias vitales desde etapas tempranas.

En Andalucía, comunidad especialmente expuesta a la pobreza estructural, estas desigualdades se manifiestan con mayor intensidad. La combinación de bajos ingresos, precariedad laboral, dificultades de acceso a la vivienda y ausencia de redes de protección suficientes sitúa a muchas personas migrantes en contextos de vulnerabilidad cronificada.

Regularizar para garantizar derechos y cohesión social

La regularización extraordinaria supone una herramienta clave para romper estos ciclos de exclusión. Los datos muestran que el acceso a una situación administrativa regular mejora significativamente las condiciones de vida, reduce el riesgo de pobreza y facilita la integración social y laboral.

Tal y como refleja el informe de EAPN, el riesgo de pobreza o exclusión social se reduce de forma notable entre las personas de origen extracomunitario que han accedido a la nacionalidad española (36,8 %) frente a quienes no la tienen (54 %), lo que evidencia el impacto directo del acceso a derechos en la reducción de la pobreza.

Además, la pobreza se transmite de generación en generación con mayor intensidad en hogares de origen migrante, duplicándose la probabilidad de ser pobre en la edad adulta cuando se ha crecido en contextos de exclusión. Garantizar derechos en el presente es, por tanto, una medida de justicia social intergeneracional.

El presidente de EAPN Andalucía, Juan Luis Delcán, ha destacado que «la regularización extraordinaria es una herramienta de justicia social que permite romper ciclos de exclusión cronificada y mejorar las condiciones de vida de miles de personas que ya forman parte de nuestra sociedad».

Delcán ha añadido que «Andalucía es una de las comunidades donde el impacto de la irregularidad administrativa se traduce con mayor intensidad en pobreza laboral, economía informal e inseguridad residencial, por lo que avanzar en la garantía de derechos no solo beneficia a las personas migrantes, sino que fortalece la cohesión social del conjunto de la ciudadanía».

Migrar es un derecho humano

Desde EAPN Andalucía se recuerda que migrar es un derecho reconocido por los principales instrumentos jurídicos internacionales, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos o la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares.

Abordar la migración desde un enfoque de derechos implica garantizar condiciones materiales de vida dignas: empleo con derechos, vivienda adecuada, protección social, educación, salud y procedimientos administrativos garantistas. Frente a los discursos de estigmatización, racismo y desinformación, nuestra Red insiste en que la regularización extraordinaria contribuye a una sociedad más cohesionada, justa y democrática.

EAPN Andalucía valora este avance como una oportunidad para seguir reforzando políticas públicas estables y estructurales que sitúen la lucha contra la pobreza y la exclusión social en el centro de la agenda política, desde una perspectiva de derechos humanos y corresponsabilidad social.

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EAPN Andalucía se suma a la preocupación por la caída de medidas clave de protección social tras el rechazo del real decreto-ley ómnibus

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EAPN Andalucía se suma al posicionamiento de EAPN España tras el rechazo en el Congreso de los Diputados del real decreto-ley “ómnibus” que prorrogaba diversas medidas de protección social y económica esenciales para 2026 en ámbitos como la vivienda, la pobreza energética, las pensiones, el empleo y la fiscalidad.

La no convalidación de este marco normativo supone la desaparición de instrumentos que, en los últimos años, han contribuido de forma decisiva a amortiguar el impacto de la inflación, el encarecimiento de la vivienda y la precariedad laboral sobre los hogares más vulnerables.

Según los últimos datos disponibles, en España más de 12,5 millones de personas se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que representa el 25,8% de la población. Aunque algunos indicadores macroeconómicos han mostrado signos de recuperación, esta mejora no se ha traducido de forma homogénea en una reducción de las situaciones de vulnerabilidad, especialmente entre hogares con menores, personas desempleadas de larga duración, familias monomarentales y personas con empleos precarios.

Andalucía, una realidad estructural de mayor vulnerabilidad

En Andalucía, esta situación adquiere una dimensión especialmente grave. La Comunidad continúa situándose de manera persistente entre las regiones con mayores tasas de pobreza y exclusión social del Estado, con un 35,6 % de su población en riesgo de pobreza o exclusión social. Cientos de miles de hogares afrontan dificultades estructurales para cubrir gastos básicos relacionados con la vivienda, la energía, o la alimentación.

La retirada o paralización de medidas como la suspensión de desahucios para hogares vulnerables sin alternativa habitacional, los mecanismos de protección frente a la pobreza energética o la actualización de pensiones y prestaciones sociales incrementa el riesgo de cronificación de la pobreza. Estas políticas no constituyen ayudas excepcionales, sino herramientas esenciales de garantía de derechos en un contexto de desigualdad estructural.

La pobreza no es coyuntural: es una cuestión de derechos

Desde EAPN Andalucía se recuerda que la pobreza y la exclusión social no son fenómenos transitorios ni inevitables, sino el resultado de marcos normativos, decisiones políticas y niveles de inversión pública que condicionan el acceso efectivo a derechos fundamentales. El acceso a una vivienda digna, a unos ingresos suficientes, a suministros básicos o a una protección social adecuada no puede depender de coyunturas políticas ni de acuerdos inestables.

La ausencia de consensos amplios en materia de políticas sociales genera inseguridad jurídica y social, afectando de manera directa a las personas que ya se encuentran en situaciones de mayor fragilidad. En territorios como Andalucía, donde las desigualdades sociales tienen un carácter estructural, la estabilidad normativa y la continuidad de las medidas de protección resultan imprescindibles.

Llamamiento a la responsabilidad institucional

EAPN Andalucía hace un llamamiento a todas las fuerzas políticas para que sitúen la protección social y la lucha contra la pobreza como una prioridad estratégica y sostenida en el tiempo. Las políticas destinadas a garantizar derechos básicos deben contar con un amplio respaldo institucional y quedar al margen de dinámicas de confrontación que generan incertidumbre y desprotección.

En este sentido, las entidades de la Red reiteran la necesidad de avanzar hacia marcos estables de compromiso público y social que permitan reforzar el Estado del bienestar, reducir las brechas territoriales y garantizar condiciones de vida dignas para el conjunto de la ciudadanía. La lucha contra la pobreza requiere coherencia, planificación y responsabilidad colectiva, especialmente en un contexto social y económico marcado por la incertidumbre.

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La educación como motor para erradicar la pobreza infantil en Andalucía

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En el marco del Día Mundial de la Educación, celebrado cada 24 de enero, desde EAPN Andalucía reafirmamos el papel de la enseñanza como un derecho fundamental y la herramienta más eficaz para combatir la exclusión social. La desigualdad educativa no es un fenómeno aislado, sino un factor determinante que perpetúa la vulnerabilidad económica en Andalucía, afectando de manera desproporcionada a las generaciones más jóvenes.

El impacto del abandono escolar temprano en el empleo digno

Los datos del XV Informe sobre el Estado de la Pobreza en Andalucía 2025 revelan una realidad preocupante: el 15,5 % de los jóvenes andaluces abandona sus estudios de forma prematura. Esta cifra sitúa a Andalucía más de dos puntos por encima de la media estatal, que se registra en un 12,98 %. Esta brecha educativa genera barreras estructurales que impiden a la juventud acceder a un empleo digno, limitando sus oportunidades de futuro y alimentando un ciclo de desigualdad difícil de romper sin políticas públicas contundentes.

Radiografía de la pobreza infantil y la exclusión social en 2024

La relación entre la falta de formación y la precariedad económica es directa y se refleja con crudeza en las estadísticas de pobreza infantil. Aunque el indicador AROPE muestra una evolución positiva con descensos generalizados en todos los grupos de edad, la infancia y la adolescencia siguen siendo los sectores más castigados. En 2024, la tasa de pobreza en menores se redujo hasta el 40,5 %, pero sigue siendo la más alta de todos los tramos de edad.

La vulnerabilidad es especialmente visible en la infancia, donde la tasa AROPE alcanza el 44,9 % en los menores de 18 años. Al observar la estructura de los hogares, la diferencia es demoledora: la tasa de pobreza en hogares con menores a cargo es del 37,5 %, lo que supone una brecha de 17,4 puntos porcentuales respecto a los hogares donde no viven niños o adolescentes. Esta «penalización» por tener hijos demuestra que el sistema actual no protege suficientemente a las familias en su etapa de mayor necesidad.

Hacia una Andalucía más justa a través de la educación inclusiva

El informe destaca que la pobreza severa también prevalece en los más pequeños, alcanzando al 20,6 % de los niños, niñas y adolescentes, una cifra que contrasta con el 8,8 % registrado en los mayores de 65 años. Si bien la carencia material y social severa ha mejorado en el último año, bajando al 13,1 % en el segmento infantil, la persistencia de estas desigualdades exige una respuesta integral que combine el apoyo económico directo con una educación pública, inclusiva y equitativa.

EAPN Andalucía trabaja junto a las entidades miembro para visibilizar que, sin una inversión real en el sistema educativo, no es posible alcanzar la justicia social. Reducir la brecha educativa y asegurar la permanencia de los jóvenes en las aulas es la única vía para garantizar que nadie quede atrás. La igualdad de oportunidades debe garantizar que el lugar de nacimiento o los ingresos familiares no determinen el éxito académico y desarrollo educativo y profesional de los hijos.

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