Ponemos el foco en dos realidades que afectan a miles de hogares: no poder permitirse una semana de vacaciones o mantener la vivienda a una temperatura adecuada.
El verano suele asociarse al descanso, al ocio o a unos días de desconexión. Sin embargo, para miles de personas en Andalucía esta época del año también pone de manifiesto una realidad muy distinta: la imposibilidad de disfrutar de unas vacaciones o de mantener la vivienda a una temperatura adecuada durante los meses de más calor.
Desde EAPN Andalucía queremos visibilizar cómo la pobreza también condiciona el bienestar durante el periodo estival y recordar que aspectos que deberían formar parte de una vida digna continúan siendo inalcanzables para una parte importante de la población.
Más de cuatro de cada diez personas en Andalucía no pueden permitirse una semana de vacaciones
Según el Avance de Resultados del XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza, elaborado por EAPN España, el 43,2 % de la población andaluza no puede permitirse salir de vacaciones fuera de casa al menos una semana al año, once puntos por encima de la media nacional (32,2 %).
Aunque este indicador mejora ligeramente respecto a 2024, sigue reflejando una realidad que afecta a cientos de miles de hogares y evidencia que el derecho al descanso continúa dependiendo, en demasiadas ocasiones, de la situación económica de las personas.
La pobreza energética también se vive en verano
La campaña también pone el foco en otra realidad cada vez más visible: la pobreza energética.
El avance del XVI Informe señala que el 18,7 % de la población andaluza no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada, frente al 15,9 % del conjunto de España. Aunque este indicador se calcula a partir de la capacidad de climatizar el hogar durante el invierno, también refleja las dificultades de muchas familias para afrontar el coste de refrigerar sus viviendas durante las olas de calor.
Para la Red, este dato pone de manifiesto que la pobreza energética no es un problema estacional, sino una vulnerabilidad estructural que afecta a la salud, al bienestar y a la calidad de vida de miles de personas.
Una realidad que va mucho más allá del verano
Los llamados «lujos del verano» son, en realidad, la consecuencia de una situación de desigualdad más profunda.
El Avance de Resultados del XVI Informe sitúa a Andalucía con una tasa AROPE del 34,7 %, casi nueve puntos por encima de la media nacional (26,1 %). Además, el 25,8 % de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, el 10,9 % sufre carencia material y social severa y el 55,1 % de los hogares manifiestan dificultades para llegar a fin de mes.
Estos datos muestran que la pobreza no solo limita los ingresos. También condiciona el acceso a la vivienda, la salud, el empleo, el ocio o el descanso, restringiendo el ejercicio efectivo de derechos fundamentales.
«La pobreza no solo significa tener menos ingresos. También significa no poder irse de vacaciones, vivir con preocupación cada vez que sube la temperatura o tener que elegir entre encender el aire acondicionado o afrontar otros gastos esenciales. Cuando cuestiones tan básicas se convierten en un lujo, estamos hablando de una desigualdad que exige respuestas estructurales y sostenidas en el tiempo», señala José Miguel Morales, presidente de EAPN Andalucía.
El Pacto Andaluz contra la Pobreza como hoja de ruta
Frente a esta realidad, desde EAPN Andalucía defendemos la necesidad de impulsar políticas públicas capaces de garantizar derechos y reducir las desigualdades.
En este sentido, la Red continúa promoviendo el Pacto Andaluz contra la Pobreza y la Exclusión Social, una iniciativa impulsada junto a entidades sociales, universidades, sindicatos y otros agentes de la sociedad civil para situar la lucha contra la pobreza en el centro de la agenda política andaluza.
Garantizar ingresos suficientes, facilitar el acceso a una vivienda digna y energéticamente eficiente, reforzar la protección social y favorecer un empleo de calidad son algunas de las medidas necesarias para que aspectos tan cotidianos como disfrutar de unos días de descanso o mantener una vivienda en condiciones adecuadas dejen de ser un privilegio y vuelvan a ser un derecho.
Comentarios recientes